“En tanto los negocios se vuelvan digitales (servicios, productos) se volverán gratis”. El costo de la tecnología es aceleradamente barato, la promesa que no cumplió la energía atomica la esta cumpliendo lo digital.
El proceso de pasar de una economía del costo a una economia de lo gratuito no es fácil; no es tan solo el resultado de un proceso de tecnologización, sino de cambio de de mentalidad respecto al valor de cambio.
Cabe pensar si el freemium como modelo de negocio no es tan solo una etapa de transición entre la vieja economía del dinero hacia una economía de intercambios humanos, dónde mantener la “información” en movimiento es la única razón de ser del valor.
Hay que desempolvar a McLuhan.
La mente es elástica, por eso el cerebro tiene tanta agua como un molusco; si se desecara quedarían apenas unos cuantos gramos de polvo, el cerebro es una esponja eléctrica, para funcionar tiene que estar haciendo corto circuito todo el tiempo; las ideas y los pensamientos deben ser húmedos, amén de los sueños que son verdaderos océanos; el término “lagunas mentales” es propicio pero injusto; la memoria debe estar empapada para funcionar, debería en caso de amnesia mejor hablarse de desiertos neuronales.
A todo esto, ¿somos concientes ahora de que una mente de diseño debe escurrirse por todas partes y operar como una mar vivo por donde surcan nuestros pensamientos?
Mientras en México existe el proyecto de sobrecargar los impuestos a los servicios de red digital porque según nuestro gobierno es un bien suntuario, hoy Finlandia ha aprobado una ley que eleva el acceso a banda ancha como un derecho público.
La gran diferencia conceptual entre una mentalidad de futuro y una de rezago radica en una diferencia sutil pero radical: la utopía no es una ilusión, sino un objetivo. Si una comunidad puede acceder al diseño y todos sus beneficios asociados como derecho natural de su condición ciudadana la economía y por ende la calidad de vida de sus habitantes tienen mayor margen de crecimiento.
Las naciones que luchan más por la sobrevivencia que por la experiencia de la libertad están condenadas a vivir al margen de sus posibilidades; hay que inspirar grandes sueños pero más que eso: hacerlos realidad poco a poco.
De Media Futurist me gusta su claridad y su apuesta, me recuerda los principios del Partido Pirata sueco. >Hay que creer apasionadamente en los sistemas abiertos, la colaboración y, en general, el orden de la libertad. Porque un uen negocio debe ser un negocio libre donde todos salen ganando.
En el artículo de Tariq Tahir en The Guardian se plantea la necesidad de desarrolar la multidisciplinaridad en la investigación sobre rutas de decisión para afrontar el cambio climático y la manera en la que la civilización debe enfrentar el proyecto con un “Dream Team” compuesto tanto por científicos sociales como por especialistas en ciencias duras; la inclusión de antropólogos, historiadores y otros tipos de humanistas en un diseño complementario que sepa integrar enfoques y conocimientos muy diversos.
“De manera cada vez mayor el éxito en los mercados, que mucha gente piensa que esta dominado por los avances tecnológicos, depende tanto de factores como el diseño, la economía, el branding y el entendimiento del consumidor. De manera similar, el enfrentar algunos de los retos ambientales y de salud más significativos dependerá tanto de cambiar el comportamiento de la gente tanto como de los avances en medicina, física o química”